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Mostrando entradas de septiembre, 2023

EL USO DEL PODER

En una epístola a la Iglesia mientras se hallaba preso en la cárcel de Liberty, Misuri, en marzo de 1839, el Profeta escribió: "Hemos aprendido, por tristes experiencias, que la naturaleza y disposición de casi todos los hombres, en cuanto reciben un poco de autoridad, como ellos suponen, es comenzar inmediatamente a ejercer injusto dominio."¹ La naturaleza humana, librada de las virtudes del amor -que no es obligatorio practicarlas, pero del todo recomendable intentar vivirlas en su plenitud- tiende a manifestar las debilidades del hombre natural. Una de ellas es el afán incontenible de ejercer poder.  Imponer su voluntad por encima de la libertad del prójimo, sin importar si el otro puede tener razón. No es de extrañar esta circunstancia puesto que la "oposición en todas las cosas"² de la que hablaba Lehi, implica también esa lucha interior entre el deseo de adherir a la Luz de Cristo o ceder a las concupiscencias del impulsi rebelde que pueda surgir de nuestro se

ENFRENTANDO LAS PRUEBAS DE LA VIDA

"No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar."¹ Podemos extender esta escritura a las pruebas que sufrimos en la vida. Pasamos por pruebas porque existe una oposición en todas las cosas.² Las pruebas pueden ser fuente de tentación en la medida en que no las enfrentemos con la actitud apropiada, pues nuestra fe podría verse debilitada frente a ellas, debilitándonos espiritualmente y dejándonos más susceptibles de caer en tentación. Desde ese punto de vista podemos estar seguros de que "fiel es Dios, que no (n)os dejará ser [probados] más de lo que pod(amos) resistir, sino que dará también juntamente con la [prueba] la salida, para que pod(amos) soportar" y vencer. (1) 1 Corintios 10:13 (2) 2 Nefi 2:11

CUANDO CONTEMPLO TUS CIELOS...

" Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste,  digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?  Pues le has hecho un poco menor que los ángeles,y lo coronaste de gloria y de honra.  Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;todo lo pusiste debajo de sus pies:  ovejas y bueyes, todos ellos,y asimismo las bestias del campo,  las aves de los cielos y los peces del mar;todo cuanto pasa por los senderos de los mares.  Oh Jehová, Señor nuestro,¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!"¹ "Los cielos cuentan la gloria de Dios,y el firmamento proclama la obra de sus manos."² ¿Acaso no es un testimonio poderoso de la existencia de Dios, la Naturaleza y el orden que la rige? ¿Cómo es posible atribuirlo al azar? ¡Rompe la lógica, la intuición y todo razonamiento creer que de la nada pudieron organizarse la materia, los planetas y los astros, las galaxias y los agujeros negros

¿DÓNDE ESTÁ LA SABIDURÍA Y EL ENTENDIMIENTO?

La juventud que da su espalda a la vejez  padece de una ceguera vital: no aprende de la experiencia ajena, no absorbe la sabiduría que viene con los años, y por sobretodo, vive creyéndose dueña de un estado detenido indefinidamente en el tiempo, como si la persona fuera a ser joven por siempre. Algún día, esa juventud experimentará lo que significa estar en el lugar de esa vejez que tanto desestima. Parte de nuestra sociedad está enferma de "juventitis". Nadie niega el valor de la juventud, de los años vigorosos de la primera adultez ni la capacidad que, quienes pertenecen a esa generación, poseen para disfrutar de la aventura, los placeres de la vida sana y el desarrollo del aprendizaje y uso de las nuevas tecnologías, comodidades que el mundo de hoy ofrece. Pero existe algo que sólo puede adquirirse -si se lo busca- con el correr de los años. Es algo proporcional a los años vividos, y depende de cuán variada haya sido la vida durante esos años y con cuánto afán se lo haya b

LA VERDAD NO SE ESCONDE

La verdad no se esconde. Se ofrece generosamente a quien la busca con verdadera intención.  La verdad está en Dios. Muchos no la hallan pues prefieren la ceguera, sea por orgullo, ignorancia o vanidad. Prefieren su propio relato: por comodidad, desidia, desinterés, soberbia, afán de conquistar poder, o simplemente porque temen en su fuero interior que, de encontrarla, deban cambiar su vida.

AFERRADOS A PRINCIPIOS ETERNOS

La constancia en permanecer aferrados a los principios eternos de felicidad nos da la fuerza y sabiduría necesarias para introducir los cambios que necesitemos para progresar, hasta alcanzar la plenitud del propósito de nuestra existencia: volver a morar en la presencia de Dios para siempre.