ENVEJECER
Envejecer es un proceso que nos toca a todos. Comienza con el primer sorbo de aliento al nacer y termina con la última exhalación que marca el fin de nuestra estancia terrenal. Puede sobrevenir en cualquier momento de ese lapso que llamamos vida -terrenal, si tenemos una fe y una esperanza en Jesucristo-, por motivos tan variados que es prácticamente imposible enumerarlos. Esa vida está limitada entre el nacimiento y la muerte física. A lo largo de ella, experimentamos toda clase de situaciones, no pudiendo jamás librarnos de esa "oposición en todas las cosas" de la que habla Lehi¹, a la par que, sin duda, gozamos también de momentos de felicidad, paz y estabilidad. Sin embargo, el dolor, la adversidad, las enfermedades, accidentes, guerras, violencia en la sociedad, envidia y enemistades no buscadas y otra serie de injusticias nos acosan. Algunos sufren la pérdida de su libertad a manos de tiranos, superchería religiosa, poder político, engaños y relatos o vicios que atrapan...