ENFRENTANDO DOLORES Y PRUEBAS
Ciertos dolores, traumas y pruebas -ya sean presentes o del pasado- pueden perturbar, desde las sombras de nuestro interior, el alma, la visión del propósito de nuestra existencia y nuestro presente. Pueden ser altamente tóxicos y terminar amenazando nuestra felicidad. Algunos entienden que sumergiéndose en uno mismo no para revivir dolores pasados, sino para que mediante una luz interior uno se autoexamine y así, tomando conciencia de esos problemas que quedaron sin resolver, alcance a vencer sus aflicciones. En ocasiones por un impulso propio obtenido de la intuición; otras veces, recurriendo a libros de autoayuda -aunque no pocas veces de pobre efectividad- y, finalmente, mediante intervención profesional. Aun así, hay dolores y traumas que no alcanzamos a vencer por nuestro propio esfuerzo ni por ayuda humana, dada nuestra condición natural de adolecer de flaquezas y debilidades que parecen escapar a nuestro control. Por ello, en el Libro de Éter Jesucristo afirma: "Doy a los ...