Entradas

REVELACIÓN PERSONAL

Creo que debemos limitarnos a la verdad revelada, a las enseñanzas de nuestros profetas antiguos y modernos, y no caer en conjeturas sobre temas y conceptos que nuestro Padre Celestial no ha creído necesario o prudente revelarnos aún. Algún día llegaremos a saber todas las cosas si alcanzamos la vida eterna. Harto difícil puede resultar progresar espiritualmente y en el conocimiento de la verdad con lo que ya nos ha sido revelada, como para que nos enfrasquemos en discusiones o interpretaciones sobre cosas que Dios no nos ha explicado explícitamente. Si alguno de nosotros recibe revelación personal sobre algún tema específico que no es de dominio general, seguramente el Señor por un lado entendió que merecíamos recibirla y por otro,  desea que lo guardemos en nuestro corazón para nuestro provecho e instrucción. Así como se nos exhorta a cuidar nuestra bendición patriarcal no poniéndola en el dominio público, así también, la revelación personal que hayamos recibido -claramente reservada

LA INTOLERANCIA NO ES UN DERECHO

En cuanto a quienes practican violencias de cualquier clase y generan odios, valiéndose de sus particulares interpretaciones de los principios que rigen sus doctrinas o ideologías (sean religiosas o no) para negar la libertad de manifestar una opinión distinta, pienso que el derecho a la vida y la libertad de conciencia, de expresión y de pensamiento, están por encima de lo que pretenden hacer con sus injustas conductas.  Están errados. Deberían renegar de sus prácticas, pues ningún derecho les cabe en hacer lo que hacen. La doctrina de la cancelación es la negación de lo que pretenden defender. No nace de un derecho sino de la supresión de los derechos de quienes piensan diferente. Dios ha creado al hombre dotándolo de albedrío y la única limitación es que no atente contra el albedrío de su prójimo ni la convivencia pacífica en sociedad. Ése es el significado del mandamiento: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".¹  (1) Mateo 22:39; Mateo 5:9

DOS CAMINOS

Pensemos cuál es la recompensa que Satanás ofrece por seguirle. No es la libertad con la que Cristo nos hace libres (Gálatas 5:1), la libertad por la cual Jesucristo se ofrece a ser nuestro Salvador.  La recompensa que ofrece el "padre de todas las  mentiras" (Moisés 4:4) es la igualdad: que todos los hombres sean iguales... igual de miserables como él (2 Nefi 2:27).