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¿DÓNDE ESTÁ LA FELICIDAD?

Es consecuencia lógica que uno busque la felicidad en función de lo que cree o sea imagina que es la felicidad. Pues así como "de la abundancia del corazón habla la boca [del hombre]"¹,  según la imagen que el hombre tenga de la felicidad encaminará sus pasos en la vida, conformando sus deseos y sus actos acordes a esa imagen.  "Porque donde esté [su] tesoro, allí estará también [su] corazón"². Es universal que el propósito de la vida del hombre se centre en la búsqueda de la felicidad. La cuestión, entonces, no pasa por definir el propósito que el hombre define para explicar su existencia, sino dónde la busca para hallar ese propósito. El encuentro de Jesús, al comienzo de Su ministerio terrenal,  con el adversario de toda verdad puede darnos pautas sobre la búsqueda de la felicidad por parte del hombre, aunque de una manera parcial, puesto que el enfoque de Satanás siempre ha sido el hombre natural. De esta forma, algunos buscarán con ansias el injusto dominio sob...

EL TESTIMONIO

  ¿Cómo alcanzar la certeza de la existencia de Dios? ¿ Cómo encontrar el camino que lleva a Él? El ser humano es un ser creyente. Necesita creer para darle sentido a su propia existencia.  Muchas veces basa su creencia en dogmas que llenan el vacío insoportable de no entender la vida y sus realidades. Aún el ateo tiene su dogma: "Dios no existe". Pero los dogmas no son respuesta adecuada. Ni siquiera el agnosticismo. En realidad, salvo que Dios se revele al hombre, toda creencia o filosofía no deja de ser dogma, pues lo trascendental -por su naturaleza- escapa a la razón y al mundo físico. La esencia de lo que es un testimonio certero acerca de lo divino, de la realidad de nuestro Padre Celestial, Su Hijo y nuestro Salvador Jesucristo, el Evangelio y Plan de Salvación, la Iglesia verdadera y viviente y todo lo relacionado con el propósito de la vida, implica -como se ha repetido una y otra vez- tomar conciencia de que la existencia humana no es el resultado de un evento fort...

LA IGLESIA EN EL SIGLO XXI

Gracias a Dios, he vivido lo suficiente como para ver a lo largo de mis días destacados cambios en algunos aspectos de la Iglesia que, sin embargo, en nada afectaron los principios y la doctrina del Evangelio Restaurado por conducto del Profeta José Smith. No es de mi interés enumerar los cambios a los que me refiero y muchos sabrán, en parte o totalmente, a los que me refiero. Mi propósito es más bien exponer cómo los entiendo, porqué los he aceptado y asimilado a mi condición de miembro, y lo que he sentido al respecto. Tengo un testimonio de la Primera Visión y todo lo que aconteció a partir de ella: las revelaciones modernas, el entendimiento de las Escrituras antiguas a la luz de esas revelaciones modernas y de cuanta palabra inspirada ha salido por boca de los siervos de Dios. Uno bien podría, antes esos cambios, seguir el consejo del élder Uchtdorf, especialmente cuando uno se enfrenta a algo que en principio no comprende. Luego de intentar encontrar una respuesta ante una duda,...