UNA SEMANA SANTA
Estamos en la semana de Pascua. Semana que se ha secularizado llamándola Semana de Turismo, Semana Criolla, y si fuera posible, quién sabe con cuántos nombres más la bautizaron los medios para restarle su significado real y original. Porque hasta hace unas pocas décadas, se la denominaba Semana Santa para rememorar el acontecimiento más importante que haya pautado la historia de la Humanidad: el Sacrificio Expiatorio y la Resurrección de Jesucristo. En un mundo laicista, con proliferación creciente del ateísmo y menosprecio de los valores cristianos de parte de amplios sectores influyentes de la sociedad, minimizar o negar ese acontecimiento trascendental constituye un aspecto más de la batalla espiritual que busca la secularización del mundo y la minimización o desaparición del Ministerio de Jesucristo. A ello se suma la infaltable comercialización mundana de la Semana, con promoción de turismo y huevos de Pascua que nada tienen que ver con los orígenes de la Semana Santa. Afortunadam...