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¿CREENCIA O FE?

Las "creencias" tienen el potencial de limitar el crecimiento personal y el progreso espiritual, sobretodo cuando se vuelven rígidas y terminan por apoderarse aún de nuestra propia voluntad. Ciertamente, de esto se valen quienes imponiendo "relatos", condicionan y manipulan la conducta de aquellos que, en su ingenuidad -por decir lo menos-, confunden sus creencias en el relato con la posesión de la verdad. En cierto sentido, todos buscamos la verdad. En la impotencia que nos imponen nuestras limitaciones y debilidades humanas, podemos suponer que, en nuestro afán de estar en lo cierto, nuestras creencias nos otorgan la propiedad de la verdad, cayendo en el error de engañarnos a nosotros mismos.  Esto no significa que carezcamos de sinceridad, de integridad en el sentido de vivir de acuerdo a nuestra creencias. Ni siquiera supone que no poseamos porciones de la verdad, pues porciones de ella se hayan diseminadas entre las tantas creencias que existen entre los hombre...

¿Dios o dios?

J ordan B.Peterson es un psicólogo clínico, profesor, escritor e intelectual canadiense, muy conocido por sus disertaciones filosóficas y teológicas. Asume una postura muy en consonancia con las mejores tradiciones judeocristianas, y es un ferviente defensor de los valores cristianos en su versión más pura. Recientemente le escuché preguntar,en una de sus conferencias, cual sería la definición de Dios. Su respuesta fue que "Dios es aquello que ponemos en primer lugar". Desde luego que su respuesta atendía más que nada a lo que el mundo percibe que es Dios,y Su respuesta adquiere un carácter universal que, en realidad, parece muy alejada de lo que los cristianos definen como Dios. Pero lo que estaba haciendo al formular esa respuesta pareciera que era desvelar una realidad innegable que puede resumirse en la siguiente frase: no existe el ateísmo. Según Encuesta Nacional de Opinión Pública de 2023 del Pew Research Center, "los ateos representan el 4% de los adultos estadou...

ENFRENTANDO DOLORES Y PRUEBAS

Ciertos dolores, traumas y pruebas -ya sean presentes o del pasado- pueden perturbar, desde las sombras de nuestro interior, el alma, la visión del propósito de nuestra existencia y nuestro presente. Pueden ser altamente tóxicos y terminar amenazando nuestra felicidad. Algunos entienden que sumergiéndose en uno mismo no para revivir dolores pasados, sino para que mediante una luz interior uno se autoexamine y así, tomando conciencia de esos problemas que quedaron sin resolver, alcance a vencer sus aflicciones. En ocasiones por un impulso propio obtenido de la intuición; otras veces, recurriendo a libros de autoayuda -aunque no pocas veces de pobre efectividad- y, finalmente, mediante intervención profesional. Aun así, hay dolores y traumas que no alcanzamos a vencer por nuestro propio esfuerzo ni por ayuda humana, dada nuestra condición natural de adolecer de flaquezas y debilidades que parecen escapar a nuestro control. Por ello, en el Libro de Éter Jesucristo afirma: "Doy a los ...