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"QUE NINGUNO OS ENGAÑE"

Un conocido refrán sentencia:"Divide y reinarás". Basado en la supuesta sabiduría popular, contrasta drásticamente con los deseos expresados por Jesús en Su oración intercesora. En aquella ocasión, el Salvador clamó al Padre: "Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros."¹ La influencia del adversario se ha aprovechado, a lo largo de la Historia, por explotar las debilidades del hombre natural que llevamos dentro, precisamente para evitar esa unidad de la que Jesucristo hablaba; sembrando discordia, enfrentamientos y violencia; llevando a muchos de los hijos de Dios a la división, al enfrentamiento de unos contra otros, a una diversidad de ideas, filosofías, ideologías e ídolos de piedra que han dado lugar a que el "divide y reinarás" socave el Plan de Felicidad del Padre Celestial, ya sea por la ambición que ciega, el engaño que se disfraza de "luz" o el fanatismo de quien cree haber encontrad...

VERDADES TRASCENTALES, VERDADES REVELADAS

Para progresar, necesitamos crecer en la verdad, expandir el horizonte de nuestro conocimiento.  Hay quienes confunden el progreso personal con la acumulación de riquezas. Acostumbran a medir su progreso en función del incremento de su cuenta bancaria, las propiedades que  poseen, etc. Eventualmente, también por el grado de poder que se poseen en el mundo, poder generalmente asociado al nivel económico y financiero que se ostentan. Pero como enseñó Jesús, "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee"¹. De ninguna manera debemos pensar que alcanzar la autosuficiencia y asegurar el bienestar temporal es asunto que no merezca atención y dedicación esforzada.  Indudablemente, los fundamentos de una vida donde se tenga lo suficiente para atender las necesidades propias  -salud, alimentación, vivienda decorosa, educación para una vida autosustentable, etc.- pasan por oportunidades adecuadas, por esfuerzo personal, por justicia social y oportunid...

¿CREENCIA O FE?

Las "creencias" tienen el potencial de limitar el crecimiento personal y el progreso espiritual, sobretodo cuando se vuelven rígidas y terminan por apoderarse aún de nuestra propia voluntad. Ciertamente, de esto se valen quienes imponiendo "relatos", condicionan y manipulan la conducta de aquellos que, en su ingenuidad -por decir lo menos-, confunden sus creencias en el relato con la posesión de la verdad. En cierto sentido, todos buscamos la verdad. En la impotencia que nos imponen nuestras limitaciones y debilidades humanas, podemos suponer que, en nuestro afán de estar en lo cierto, nuestras creencias nos otorgan la propiedad de la verdad, cayendo en el error de engañarnos a nosotros mismos.  Esto no significa que carezcamos de sinceridad, de integridad en el sentido de vivir de acuerdo a nuestra creencias. Ni siquiera supone que no poseamos porciones de la verdad, pues porciones de ella se hayan diseminadas entre las tantas creencias que existen entre los hombre...