Entradas

LA MUJER EN EL SIGLO XXI

En las primeras páginas del Génesis, en el relato simbólico de la creación (organización) de nuestro Universo y del ser humano sobre la Tierra, existe una frase pronunciada por Jehová Dios que tiene particular importancia en nuestros días. Como consecuencia de haber engañado a Eva, haciéndole participar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, Satanás es maldecido. Esa maldición contiene la frase:"Y pondré enemistad entre tú y la mujer"¹, refiriéndose a la relación que prevalecería entre el adversario de toda verdad y la mujer, creación última y sublime  de Dios al inicio de los Tiempos de la Tierra en la cual moramos. ¿En qué consiste esa enemistad y cómo se manifiesta en estos últimos días? Para empezar, debemos observar el rol destacadísimo de la mujer en el Plan de Dios.  La mujer es depositaria de la maternidad, cobijando en su seno la potestad de traer a los hijos espirituales del Padre Celestial a esta morada temporal que constituye nuestra vida temporal. ...

CASTIDAD

La castidad es un concepto que ha perdido vigencia en nuestras sociedades occidentales. (Menciono estas sociedades en particular, por pertenecer a ellas y ser las que mejor conozco.) El término castidad proviene del adjetivo en latín  castus ("cortado", "separado", "puro") y se asocia a la "virtud" o "pureza" en contraposición a la práctica de relaciones sexuales ilegítimas; es decir, que no se ajustan a la voluntad de Dios. Este origen tiene particular importancia, pues implicaba que quien era casto debía ceñir su conducta a patrones de legitimidad.  En particular, en el caso de la religión con fundamentos  judeocristianos, esa legitimidad está expresada en el mandamiento de abstenerse de practicar relaciones sexuales¹ fuera de un matrimonio legal y legítimamente consumado ante Dios². Esta perspectiva a quedado tergiversada en las sociedades laicas modernas en dos sentidos: 1. Primero,  se considera algo pasado de moda y que limita, po...

JESUCRISTO, NUESTRO SALVADOR Y CONSOLADOR

Cuando alguien parte de esta vida y perteneció a nuestro círculo de cariño o influencia positiva en nuestros años de existencia en esta esfera mortal en que estamos inmersos, una parte de nosotros muere también. No se trata sólo de nuestros seres queridos, nuestra familia directa, nuestros amigos más cercanos a nuestro corazón. Incluye a quienes con su accionar, con la impresión que dejaron en nuestro ser, con sus palabras, sus gestos, su servicio, su ejemplo, han marcado momentos breves o espontáneos, continuos o intermitentes; algunas veces un instante en que una mirada, una palabra, un saludo o un abrazo, marcaron una huella que el tiempo nunca pudo borrar. Tal vez sea un vecino, un feligrés de nuestra congregación, un maestro o profesor de nuestra juventud, un colega del trabajo o un artista  que con su arte imprimió en nuestra alma  emociones, recuerdos o momentos imperecederos. Si así fuera, en todos los casos, su partida deja un vacío que, en nuestro humilde duelo, inte...