EL SIMBOLISMO DEL LIBRO DE ÉXODO

Las Escrituras son polifacéticas. Si bien consisten mayormente de la palabra revelada de Dios a través de Sus profetas, son también crónica histórica, literatura excelsa, y contienen consejos para la vida, que recogen milenios de experiencia y sabiduría.

El valor de las Escrituras como compendio de consejos sabios para la vida no es nada despreciable. Sorprende cómo un relato espiritual e histórico, no sólo enseña doctrina y verdades eternas, sino también enseña a vivir más plenamente.

Tal es el caso del libro de Éxodo. Supondremos que el lector está más o menos familiarizado con su contenido, de manera que nos detendremos sólo en algunos aspectos particulares del mismo.

Consecuentemente, nos preguntaremos cómo se aplica particularmente a nuestras vidas en estos tiempos.


¿QUÉ APRENDEMOS DE LA RELACIÓN DE MOISÉS CON DIOS?

Jehová llama a Moisés para liberar al pueblo de Israel de una esclavitud de 400 años bajo el yugo egipcio.

Moisés se siente incapaz. Obedece pero dubita, pues se convence de su poca capacidad para llevar a cabo semejante empresa. 

Sin embargo, Dios confia en su potencial porque le conoce más de lo que el propio Moisés se conoce a sí mismo y le promete Su ayuda, llegado el caso.

Pero la misión de Moisés ante el faraón fracasa varias veces, a pesar de la palabra de Dios.

Existe una lección de fe y paciencia, de humildad y entrega, en la experiencia de Moisés: Dios, a la larga, en Su tiempo y Su modo, siempre da una vía para que podamos cumplir lo que nos pida ; y Sus promesas se harán,sin duda, realidad.


¿POR QUÉ EL EJÉRCITO DEL FARAÓN CASI ALCANZA A LOS ISRAELITAS A ORILLAS DEL MAR ROJO?

Dios condujo a Su pueblo escogido hasta las orillas del Mar Rojo y los detuvo hasta el punto de que el ejército del Faraón casi los alcanza para destruirlo.

Al hacerlo, enseñó al pueblo que la obediencia no debe ser resultado del éxito en la vida, sino de la confianza en Su poder y amor; que necesitamos de milagros y Dios es un Dios de milagros. Pero como enseñó el Presidente Kimball, "la fe precede al milagro".


¿POR QUÉ RETUVO DIOS A MOISÉS EN EL MONTE SINAÍ 40 DÍAS?

Obviamente, durante esos días le reveló Sus leyes a Moisés, pero también permitió que Su pueblo experimentara la ausenci de una guía física, recordara Sus mandamientos y tomara sus propias decisiones. Ya sabemos lo que sucedió. 

De ese acontecimiento aprendemos cuando importante es permanecer asido a la palabra de Dios cualesquiera sean nuestras circunstancias en la vida.


¿QUE APRENDEMOS DE LOS 40 AÑOS DE VAGAR EN EL DESIERTO ANTES DE LLEGAR A LA TIERRA PROMETIDA?

Sin duda, la razón de los 40 años vagando por el desierto fue resultado de la desobediencia del pueblo (adoración del becerro de oro). Pero una respuesta más completa la encontramos en el Libro de Deuteronomio:

" Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para humillarte, para ponerte a prueba, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.

Y te humilló, y te hizo sufrir hambre y te sustentó con maná, comida que tú no conocías, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre."²


¿QUÉ REPRESENTA LA TIERRA PROMETIDA?

Más allá de representar un hogar para el pueblo del Israel Antiguo, es un símbolo para nosotros de la Vida Eterna.

De manera que el relato del Éxodo se puede interpretar como una alegoría de nuestra vida terrenal en su curso hacia la vida eterna.

Nacemos completamente ignorantes de nuestra vida preterrenal y el Plan de Salvación.

Cuando se nos da el don de un testimonio, y se nos muestra el sendero de los convenios, podemos usar nuestro albedrío moral para determinar qué tanto nos ceñimos a la voluntad de Dios. 

Aprendemos que caminar por la fe no nos exime de vernos libres de oposición, fracasos, dudas y debilidades. Aún las promesas de Dios, cuando procedemos conforme a Su voluntad, no se transforman en bendiciones inmediatas, ni el éxito de nuestro empeño por cumplir Sus mandatos sigue a nuestro esfuerzo. Sólo llegarán en el debido tiempo y según la manera del Señor.

Nuestra vida terrenal es una travesía por el desierto de un mundo hostil, donde abunda la obra e influencia del adversario, se manifiestan nuestras debilidades, nos vemos humillados, y necesitamos recurrir a la misericordia y poder divinos para sobrevivir.

Cada día de nuestra vida necesitamos de la guía y consuelo del Espíritu Santo, que cual maná generoso se derrama sobre nosotros desde el cielo, si hacemos el esfuerzo por recogerlo, teniendo fe en los méritos de nuestro Salvador, alzando la vista a "la serpiente de bronce" cada vez que nos hallemos ante obstáculos que nos parezcan insalvables.

Al final de nuestro derrotero, cuando lleguemos a los límites de ese desierto, nos encontraremos con las puertas de la vida sempiterna, escuchando la dulce voz de Señor decirnos: "sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor"².

(1) Deuteronomio 8:2-3

(2) Mateo 25:21

Comentarios