Entradas

Y ASÍ VAMOS ...

La vida de las sociedades es dinámica. Esto significa cambios. Los cambios pueden tener naturaleza dispar.  Muchos cambios, casi incontables, han significado progreso. Conocimiento más profundo de la realidad, las leyes físicas y químicas que la rigen, los principios y leyes que rigen los fenómenos sociales, la comprensión de que existen derechos humanos básicos y universales inherentes a la condición humana, descubrimientos médicos, tecnológicos y producciones artisticas que han aportado al mejoramiento de la calidad de vida, y así sucesivamente. Otros cambios han significado involución. El perfeccionamiento de armas de destrucción masiva, el tan mentado cambio climático -defendido por unos y estigmatizado por otros-, el nacimiento de ideologías liberticidas o el desprestigio -en mi opinión- de valores morales que cimentaron la estabilidad emocional, ética y política de las sociedades. Por ejemplo, el avance de la legalización del uso recreativo de drogas psicodélicas, la victimizació

LA PARADOJA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS

Mucho se habla del antagonismo ciencia-religión. Este esquema resulta paradójico, ya que los avances y progresos de la humanidad, producidos por el hombre, tanto en ciencia como tecnología, son dones del Espíritu a través de los cuales Dios prepara el camino para la Segunda Venida de Jesucristo, para la obra del Milenio y para que la humanidad prosiga el derrotero del Plan de Salvación, con la esperanza de que alcance la vida eterna la mayor cantidad de hijos de Dios. En el Antiguo Testamento, en el capítulo 2 del libro de Joel, versículo 28, leemos: "Y acontecerá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días." Este versículo se refiere particularmente a nuestros días. El presidente Joseph Fielding Smith ha declarado al respecto: "LOS INVESTIGADORES SON G

EL PRINCIPIO DE LA SELECTIVIDAD

En el capítulo 10 del Evangelio de Lucas, se cuenta de la visita de Jesús a la casa de dos hermanas, María y Marta: "Y aconteció que, prosiguiendo ellos su camino, Jesús entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.  Y esta tenía una hermana que se llamaba María, la que, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.  Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres; y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.  Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.  Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada."¹ En el relato subyacen varias enseñanzas, entre ellas, la jerarquización que debemos otorgarle a las distintas actividades que desarrollamos en nuestro día a día. Jesús resalta la importancia de procurar escuchar la palabra de Dios por encima de toda actividad humana, sin  restarle valor, evidenteme