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CUANDO CONVIENE CALLAR

En ocasiones, la experiencia, muchas veces expresada a través de conocidos adagios populares, expresa conceptos a los que conviene prestar atención, pues nos dan consejos para nuestra vida diaria, que nos evitarán problemas con quienes interactuamos. Uno de ellos es el que sigue: "No digas todo lo que sabes. Porque el que dice todo lo que sabe, muchas veces dice lo que no conviene." 1 Ciertamente, entre los hombres, no es posible afirmar que alguien sea el dueño de toda la verdad, pues nuestro conocimiento es limitado, nuestras capacidades también, y aun la posibilidad de lograr un consenso no es fácil de alcanzar, porque es rasgo típico de las sociedades que convivan, dentro de ellas, opiniones discordantes. Esa discordancia puede ser fruto de las dificultades que determinado asunto presente en su percepción. Otras veces, no es más que el resultado de la conjunción de intereses encontrados, donde la ambición o el egoísmo encuentran campo fértil para crear disensiones

CUANDO TUS DESEOS...

Cuando tus deseos paralicen tu voluntad, revísalos. Tal vez, sólo sean quimeras. Cuando tus deseos te vuelvan egoísta, deséchalos. Seguro que te echarán a perder. Cuando tus deseos dañen a tu prójimo, elimínalos. Matarán el amor en tu corazón.  Cuando tus deseos te hagan dudar, busca la guía de Dios. Él te ayudará a cambiarlos para bien. Cuando tus deseos te puedan meter en problemas, no busques satisfacerlos. Antes, evita envolverte en problemas. Cuando tus deseos sean más fuertes que la razón, toma partido por la razón. Tal vez estés deseando lo que no debas. Cuando tus deseos te acerquen a Dios, hagan de ti una mejor persona, te ayuden a servir, a amar y a tener paz, abrázalos y lucha con todo tu ser para hacerlos realidad. Mira dentro de tu corazón y conócete primero. No te guíes por impulsos, ni buscando la fama, el poder injusto o los placeres mundanos.  Lo que lleva a la felicidad no se compra ni se roba, mas perdura para siempre. El verdadero gozo se engendra por deseos virtuos

¿TRANSGRESIÓN VIRTUOSA?

Hace poco, entre los titulares de un periódico de importante circulación en el país, apareció la declaración de una figura pública que declaraba no saber si era bueno o malo en su profesión, pero lo seguro era su condición de transgresor.   Mientras leía el titular reflexionaba en qué medida han cambiado los parámetros sociales en las últimas décadas. Ha sido un proceso gradual, a veces lento, pero persistente.   Se ha generalizado en la sociedad, al punto que la transgresión se ensalza como un factor de lucimiento personal.   No imagino que en mi juventud, alguien pudiera ufanarse de transgresor, considerándolo una virtud.   Según el diccionario de la RAE, transgredir significa "quebrantar, violar un  precepto, ley o estatuto".   Sin embargo, hoy, para muchos, ser transgresor parece ser un mérito.   Transgredir por el solo hecho de transgredir.   El problema consiste en que cuando transgrede, la persona se posiciona, y dirige su accionar, en contra de preceptos, leyes o esta