"QUE NINGUNO OS ENGAÑE"

Un conocido refrán sentencia:"Divide y reinarás". Basado en la supuesta sabiduría popular, contrasta drásticamente con los deseos expresados por Jesús en Su oración intercesora.

En aquella ocasión, el Salvador clamó al Padre:

"Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros."¹

La influencia del adversario se ha aprovechado, a lo largo de la Historia, por explotar las debilidades del hombre natural que llevamos dentro, precisamente para evitar esa unidad de la que Jesucristo hablaba; sembrando discordia, enfrentamientos y violencia; llevando a muchos de los hijos de Dios a la división, al enfrentamiento de unos contra otros, a una diversidad de ideas, filosofías, ideologías e ídolos de piedra que han dado lugar a que el "divide y reinarás" socave el Plan de Felicidad del Padre Celestial, ya sea por la ambición que ciega, el engaño que se disfraza de "luz" o el fanatismo de quien cree haber encontrado su paraíso en la Tierra.

La unidad no se opone a la diversidad de opiniones. Antes, admite y promueve el crecimiento conjunto y el bienestar de la humanidad estimulando el albedrío moral y el desarrollo personal de cada hijo de Dios, dentro de un marco de respeto y amor por el prójimo.

Pero esa diversidad, concebida en la unidad que Cristo propone,  se desliga de la cancelación, del odio de unos contra otros -sea por razones de clase, raza, cultura o cualquier otra situación vital- y del egoísmo que promueve el desamor.

Dios no hace acepción de personas² y reniega de la  "lucha contra sangre y carne"³. Antes,  Jesús, Su Hijo Unigénito, amonestó a la Humanidad diciendo:

"Este es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado."⁴

En el Plan de Dios no hay lugar para la violencia. Ni física, ni emocional ni moral.

Así que, como nos exhorta Pablo, "Mir(emos) que ninguno (n)os engañe por medio de filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo"⁵.

Porque Jesucristo es "el camino, la verdad y la vida"⁶.


(1) Juan 17:11

(2) Efesios 6:9

(3) Íbid vers. 12

(4) Juan 15:12

(5) Colosenses 2:8

(6) Juan 14:6

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