¿CÓMO USAMOS NUESTRA LIBERTAD?
La libertad es el supremo valor de la humanidad. Pero es un instrumento y derecho que debe ejercitarse sabiamente. El navegante solitario que atraviesa el mar en medio de la densa oscuridad de la noche y de una tormenta que arrecia, tiene el albedrío de dirigir la nave según le plazca, pero sólo la luz de un faro protector puede guiarlo a buen puerto. Así, la libertad es inherente a nuestra naturaleza humana -y un derecho inalienable-, pero debe usarse sobre un cimiento de valores que aseguren, no sólo la felicidad plena aún en medio de las aflicciones de la vida, sino también con la mira puesta en fundir nuestra voluntad en la del Dador de esa libertad. El faro de luz es Jesucristo y Sus enseñanzas.