ANTE LAS AUSENCIAS QUE DUELEN
Existen emociones que nacen dentro de nosotros más allá de nuestra voluntad. Emociones que nunca nos abandonarán mientras vivamos. Está bien que así sea, cuando es el amor el que las genera. No podemos evitar la tristeza que algunas conllevan, pero podemos encontrar el consuelo que nos libre del pesar. Cuando una persona querida deja este mundo, es lógico preguntarse en dónde está, qué estará haciendo. No es decabellado preguntarse si, desde donde está, vela por nosotros, pide por nosotros y, también, si le es permitido vernos, ayudarnos o inspirarnos. Yo no creo que su presencia en nuestras vidas se limite tan sólo a recuerdos. Que nuestra relación con ese ser, a quien hemos amado, se límite a sentir dolor por su ausencia física y -en ocasiones- por la forma en que le tocó partir de este mundo. Aunque nos parezca que, de alguna manera, seguimos comunicados con ella por medios que no percibimos, sin duda nos es posible sentirla a través de ese amor que nos unió y que nunca perdere...