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CARENCIAS CRISTIANAS

En el capítulo 22 de su epístola a los Romanos, Pablo nos pide que "no (n)os adapt(emos) a este mundo, sino transform(émonos) por medio de la renovación de (n)uestro entendimiento, para que comprob(emos) cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". A continuación Pablo exhorta: "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno". A medida que continúa con su epístola, efectúa una enumeración detallada de las virtudes cristianas que, obviamente, debieran ser el modelo a seguir de todo discipulo fiel de Jesucristo. Por lo general, estamos familiarizados con la descripción de esas virtudes cristianas; y, en mayor o menor medida, nos esforzamos por desarrollarlas, cosa que indudablemente ha de agradar a Dios. Dios, en Su infinito amor por nosotros, es misericordioso y sabe de n...

¿DISCRIMINACIÓN?

El Señor no discrimina a nadie. Para Él y nuestro Padre Celestial "todos so(mos) iguales" (2 Nefi  26:33). Para Su Iglesia también. Por lo tanto, los Santos de los Últimos Días no discriminamos a nadie por sus sentimientos respecto del tema que sea. Si alguno lo hace, es porque aún no comprendió cabalmente que el amor de Dios no hace acepción de personas. Por otro lado, existen "conductas" que nuestro Padre Celestial no acepta, pues alejan al hombre de la vida eterna, o sea de la exaltación: morar en presencia del Padre Celestial y heredar cuanto Él tiene¹.  Es por un acto de misericordia y amor divinos que el Padre Celestial ha invalidado todo aquello que nos aleja de la exaltación. Pero debe quedar bien en claro que la Iglesia procura el bienestar de todos los hijos de Dios y no discrimina personas, sino conductas. Al hacerlo, sólo obedece los mandamientos de Dios. Estos mandamientos se encuentran en las Sagradas Escrituras. Es chocante escuchar -en el mundo crist...

COMO SI EXISTIERA

  Muchas veces me he preguntado: "Pero si no creen en la naturaleza divina de Jesús, ¿por qué al menos no se esfuerzan por seguir Sus enseñanzas y ejemplo?" Ciertamente, si todos lo hiciéramos, este mundo sería un mundo de paz, solidaridad genuina, y la única ambición de los hombres sería el procurar el bienestar de su prójimo. Como reflexionó  Warner Goldschmidt, aun los incrédulos podrían afirmar: "No sé si Dios existe, pero hay que obrar como si existiera."

EL NIÑO, LA BICICLETA Y LA FE

Aquella tarde, ya de regreso de su trabajo, estaba el padre jugando con su hijo pequeño cuando éste le hizo unas preguntas que le sorprendieron por su contenido. -Papá: ayer en la Primaria, la maestra nos habló de la fe en Jesucristo. Dijo que es lo primero que debemos tener para bautizarnos. ¿Qué es la fe? ¿ Cómo hago para tener fe? -Bien... déjame ver como te lo explico- alcanzó a balbucear el padre. -¿Sabes que tu mamá y yo te amamos, verdad? -Sí, claro. ‐ ¿Confías en que queremos el bien para ti? ¿ Confías que te protegeremos siempre y te ayudaremos a crecer? -Sí- volvió a responder el niño. -¿Confías en que si nos obedeces te irá bien?-, volvió a preguntar el padre. -Sí, papá. Tu sabes que sí. - Pues eso es la fe. Confiar. Confiar en Jesucristo y Sus enseñanzas. Creer que Él existe y cuida de nosotros. - Pero, papá: yo a ti te veo, te abrazo, te oigo. Por eso es fácil confiar en ti. Tener fe en ti, como tú dices. Pero yo a Jesucristo nunca le vi, ni le he abrazado ni le he oído ha...

EL HOMBRE EN SU BIBLIOTECA

Un hombre poderoso llamó a su hijo y le dijo: -Ven. Te mostraré mi biblioteca, mi mayor tesoro. De sus libros he aprendido y extraído el conocimiento que me ha hecho sabio y firme en aferrarme al camino que he seguido toda mi vida. -Y tu poder, ¿lo has tomado de todos estos libros?- preguntó su hijo al entrar en el magnífico recinto. -No mi poder, pero sí en ellos encontré el camino que me lo dio. -Son muchos y me llevará toda la vida leerlos. ¿Hay conocimiento que no esté encerrado en esta biblioteca? -Aquí no están todos los libros  que han sido escritos. Muchos de los que faltan sólo te desviarán del camino que deberías tomar. Otros podrás encontrarlos sólo después de aprender las verdades que éstos ocultan entre sus páginas. -Es largo el camino que me muestras- respondió el hijo. -Preferiría otro más corto, pues de recorrer el tuyo, se consumirá toda mi vida. -Por el contrario, la hallarás en su plenitud- replicó el padre. -Me has enseñado el valor de la libertad de poder escog...

CAOS

La palabra <caos> significa -según la Real Academia Española-"confusión, desorden;comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos...". Es difícil imaginar el caos fuera de un contexto conceptual, pues nos parece que en el mundo todo está sujeto a leyes y un orden natural establecido por Dios, después de la Creación.  Cuando algo nos resulta inexplicable, simplemente lo atribuímos a nuestra ignorancia acerca de las leyes que lo gobiernan. Sin embargo, la realidad que se impone en el mundo, en estos últimos tiempos, pone nuestros pies en tierra,  y materializa ante nuestros ojos, un <caos> que se hace carne en nuestro corazón y mente, y que ha sido creado, principalmente, por el hombre. Impávidos, vemos surgir guerras y maldades por doquier. Vemos destrucción y derrumbe de los Derechos Humanos por doquier, filosofías disolventes, inmoralidades inimaginables, y un caldo con ingredientes que reúnen todo el Mal que el adversario de Di...

¿CÓMO USAMOS NUESTRA LIBERTAD?

La libertad es el supremo valor de la humanidad. Pero es un instrumento y derecho que debe ejercitarse sabiamente.  El navegante solitario que atraviesa el mar en medio de la densa oscuridad de la noche y de una tormenta que arrecia, tiene el albedrío de dirigir la nave según le plazca, pero sólo la luz de un faro protector puede guiarlo a buen puerto. Así, la libertad es inherente a nuestra naturaleza humana -y un derecho inalienable-, pero debe usarse sobre un cimiento de valores que aseguren, no sólo la felicidad plena aún en medio de las aflicciones de la vida, sino también con la mira puesta en fundir nuestra voluntad en la del Dador de esa libertad. El faro de luz es Jesucristo y Sus enseñanzas.